lunes, 21 de mayo de 2007

La hora de las decisiones

Son las 12 de la noche, la hora de la cenicienta, la hora de decidir. En estos momentos estan haciendo un concierto en el local de mi amigo Rafa, y que me recomendó. Mañana no sé si tengo que ir a trabajar, la empresa donde he estado estos últimos meses se incendió ayer, se quemó. Me llamaron por teléfono a las 9 de la mañana y, sin tener porqué, decidí presentarme para ver como estaban las cosas ... de pena. Yo llegué tó chulillo con la flauta de Ian Andersen a tó volumen y aparco entre coches de policía estatal, autonómica y local, coches de bomberos y coches de periodistas (más tarde llegaron otros ... luego te cuento). Me cuelo entre tanto ambientillo (como en los conciertos de los viejos tiempos) y llego hasta la entrada, localizo a mi colega y me dirijo a ella, suelto la parida para reirnos un rato y mientras lo estamos haciendo miro por encima de su hombro ... caras tristes, caras llorosas ... de gente conocida, de gente querida, de gente que se merece mucho más de lo que tienen y mucho menos de lo que han pasado y están pasando. Le digo a mi colega que deberíamos intentar sacar el ordenador, hablamos con los bomberos y acceden, con la condición que siempre uno de ellos delante. En el recorrido comprobamos la magnitud de la destrucción, salvamos el ordenador (vaya tontería) y salimos con prisas, afuera los periodistas retratan como la escena del abandono. En ese momento llegan otros coches que pasan por delante de los de los periodistas, los bomberos y los de todas las policías .... claro! los políticos, que falta poquito para las elecciones municipales. Se dan el paseo de turno con el enjambre de turno y se van. Imagino que a meditar. ¿Como pueden ayudar a todas esas familias? (lo pongo primero), ¿como pueden ayudar a que esa empresa sea competitiva? Imagino que en estos momentos estarán pensando cosas como, por ejemplo, promover una ley que en casos como éste exonere al currante de pagar sus deudas a los bancos hasta que no obtenga otra fuente de ingresos. Total! el dinero que ganan los bancos es gracias a su dinero*

* (es que cuando uno de los trabajadores me preguntó como lo veía me contestó: "sí, pero la hipoteca no perdona").

3 comentarios:

Tere Marin dijo...

Saludos ...
Te leo y releo pero no entiendo bién...
Te dan la noticia del incendio y parece que bromeas...después tomas conciencia de a poco?...
¿es una cooperativa?o es capital privado?
¿que os vá a pasar ahora a los trabajadores?
¿quién se hace cargo del desastre?
¿no hay seguros que lo cubran al menos en parte?
Cierto que los bancos son la usura legalizada pero se debe poder pactar un arreglo,porque si te declaras en bancarrota creo que hay alguna solución o al menos conozco algún caso....
¿tu también estás en el aire?
en fín , que mal cuerpo dejan estas noticias....
un abrazo fuerte........Tere Marin

Anónimo dijo...

Vaya putada filmin a ver si se soluciona bien el tema que si no ya te veo otra vez por la casa grande y como el anuncio de la Master Card todo se puede comprar pero la tranquilidad no tiene precio.
Ya he visto que la empresa ha desviado algo de curro y currantes para otro sitio para no perderlo todo
hasta encontrar una solucion es una buena medida.

Suerte.

Patoloco.

filmín dijo...

Sorry por la espera ... pero ya sabéis que últimamente llevo un ritmo que pá qué!

Se trata de una cooperativa, han trasladado parte de la producción a unas instalaciones que les ceden a unos 150 km; una 1/4 parte de la plantilla podrá seguir trabajando (haciendo cada dia ese recorrido). El resto va al paro, de acuerdo que no se quedan sin cobrar nada ... pero no cobrarán lo necesario. Reitero que debería existir alguna normativa que exonere del pago de las deudas a los bancos hasta que el trabajador no obtenga otra fuente de ingresos.
Por lo que respecta a mi no me afecta tanto, siempre me queda la casa grande como señala Patoloco, aunque como también muy bien dice: todo se puede comprar pero la tranquilidad no tiene precio.