viernes, 24 de agosto de 2007

Ensimismado

Estaba yo ensimismado en mi mismo cuando, obligándome a percibirlo, me doy cuenta no estoy solo en este Planeta. Somos muchos los que vivimos en el mismo Mundo, casi diría que mayoría (al menos eso muestran las estadísticas como resultado a encuentas individuales ... que no las colectivas). Somos muchos los que pensamos que vaya tontería, matarnos entre nosotros, robar al débil para acumular bienes, engañar para elevar el estatus social, pisar cabezas para subir una mierda eslabón profesional ... teniendo la certeza que por culpa de estas acciones/gente/gentuza existe y es tan difícil combatir tanta desigualdad entre famílias del mismo pueblo, entre ciudades, países ...
Que sí, que has conseguido aumentar tu nivel terrenal ... al precio de bajar tu nivel humano. ¡Pero si al final estarás solo/a! ¿de qué te sirve? Que sepas cuando te mueras no podrás llevarte nada de todo eso, aunque hagas que te entierren con tus diplomas y cuentas bancarias lo único que te llevarás ... seran los pensamientos de toda la gente que te cruzaste en su camino.

pd: Que sepas humano va unido a terrenal, por lo cual, los cambios de nivel deben ir cogidos de la mano.

2 comentarios:

Tere Marin dijo...

Pues al hilo de esto , leía yo en el blog de un amigo (lahuella digital de Miguel Angel Nieto)lo siguiente:
Están en todas partes y siempre donde no tienen que estar. Suelen ser dicharacheros y zorros como nadie. Halagan al que tienen enfrente y, sin disimulo, ponen contra las cuerdas al resto. Su hábitat: allá donde no hay esfuerzo. Su estrategia: hablar y hablar. Sus presas: inviduos/as que pasaban por allí. Su profesión: cobrar. Su principal función: visitar despachos. Su coletilla: «lo que yo te diga». Su especialidad: colgarse medallas. Su pasión: halagar al superior. Su fobia: aprender. Su miedo: ser imprescindible. Su careta: la sonrisa. Abundan en el mercado laboral y se pasan horas y horas contando [o inventando] anécdotas profesionales. Pasean inquietos con papeles en la mano. Dan la tabarra como nadie, son habilidosos, no tienen vergüenza y manejan cualquier imprevisto con mucha mano izquierda. De compañerismo, cero patatero. ¿Para qué? El día que no están no pasa absolutamente nada. Son los llamados trepas o lameculos, esos personajes que sudan la gota gorda aparentando que trabajan. Esos trabajadores que ni hacen ni dejan hacer. Va por ellos.”

filmín dijo...

Xastamente! a esa clase de gente/gentuza me refería ... los que van jodiendo a los demás. Muy buena descripción.